lunes, junio 18, 2007

 

No tengo otro tema: la preciosa Maida


Han pasado 11 meses y 14 días desde que mi hermana menor, la preciosa Maida, ya no está. Quiero decir que en todo este tiempo me han pasado cosas maravillosas que jamás me habían sucedido en mis otros 28 años. Una buena racha que atribuyo antes que nada a cómo la Maida, desde el más allá, está moviendo los hilos a su alcance para que yo esté bien, siendo una buena persona, tal como le prometí el último día.

Aunque a veces se me olvide, hermanita querida, debes saber que desde el día que partiste todo lo que hago lo hago por dos: por mi y por ti, y que pese ya no estés en este mundo repleto de smog y cercana a mi eterno humo de tábaco, tienes un embajador en la tierra que soy yo. Obviamente no tengo ni la mitad de tus talentos ni virtudes, pero bueno sister, hago lo que puedo y prometo representarte lo mejor posible.Cada éxito y fracaso será de los dos, y te prometo que haré todo lo posible para que mi vida sea lo más cinematográfica posible, no drama eso sí, para que tu seas la productora y directora de una película, quizás no muy vista, pero si muy entretenida.

Quizás no seamos éxito de taquilla pero nos entendremos juntos, haciendo locuras,pero también actuando correctamente y por sobre todo queriendo mucho a todos los que nos han querido. Ya, igual soy como tu y trato pésimo a los que más quiero, pero creo que lo importante es querer de adentro y demostrarlo en los momentos peludos, ¿no?

Así es "Pobre Melen"; la chica que dejó vacío el cuarto justo debajo del mío, la mujer que dejó a su alocado hermano solo en un mundo de puros cuerdos; la niña a la que se echa de menos en todo, sobre todo cuando estoy solo y necesito a quien querer.

Tengo susto que el tiempo borre tus huellas en mí, ayudame a recordarte siempre y manduqueame desde donde estés, no seré tu esclavo pero si tu títere. Te adoro tanto que si me dijeran que si me corto las venas podría olerte y sentirte 5 segundos, agarro un cuchillo y me desangro, pero a la vez se que me cortarías la cabeza por gil.

Siempre fuiste tan equilibrada, tan justa, tan madura, y yo tan idiota, tan pendejo, tan mamón, ya pues, sigue tirándome buena vibra siempre para que todo este tiempo en que ya no estás siga siendo tan bueno, como tu lo has decidido.

No te olvides de Randy, tu hermano, que te necesita todo el rato y que tiene la esperanza de que lo espias a cada instante, que te ríes de sus debilidades pero a la vez lo iluminas para estar en el lugar preciso a la hora correcta para que demuestre que no es tan imbécil como muchos andan diciendo por ahí.

Usame todo el rato para llevar a cabo lo que te faltó por hacer acá.No podría estar más feliz de eso. Y si puedes ayudarme a dejar de fumar ahí si que simplemente te hago una estatua, aunque igual sé que te daría monos eso, así que mejor hago otra cosa más piola como por ejemplo ser buena onda con tus amigas que no te caían tan bien, jajaja, ahí estarías chocha ¿o no?

Bueno, mándame señales todo el rato. Trataré de estar atento, pero por favor no te hagas la indeferente ni te jures el oyo por estar en un lugar mejor que yo, acuerdate que soy sumamente dependiente de ti, y que aunque no me pescai tanto como yo quisiera, tus palabras y sentimientos son ordenes para mi.

Sorry por ventilar todo esto en un blog, pero la verdad es lo más parecido que tengo a un diario de vida. Love You.

Nuestra querida abuela, escribió unas bellísimas palabras a casi un año de tu partida.

martes, marzo 27, 2007

 

La más linda del universo


domingo, marzo 18, 2007

 

Pánico


Hace dos noches dormía plácidamente. Y como no si había ido toda mi familia a la inauguración oficial de la casa de mi hermano y había comido como loco. Tíos, tías y primos se esmeraron en llevar los platos más ricos y fue así como me repetí dos veces lo mismo: rollitos de camarón, arroz blanco, picante de gallina y panqueques de pollo con no sé qué. ¿Resultado? Volví a mi casa listo para dormir como un rey.

Son las 5:20 de la mañana. Un ruido intenso, pero como si hubiese caído un meteorito en mi velador, me despierta y me hace gritar el CONCHA TU MADRE más grande, fuerte y real de mi vida. Como que todos los seres humanos, quizás influidos por el conocimiento de que algún día moriremos, sabemos que en cualquier momento puede llegar nuestro holocausto personal, ya sea por una paralización de cualquier órgano vital de importancia o por una catástrofe natual como un volcan o un terremoto.

En ese momento sentí que era el fin. No sabía qué pasaba, pero sabía que era algo grave. Feroz. De tanto susto ni siquiera abrí los ojos, no quise ver ni la sangre ni el fuego que podría haber alrededor mío. Preferí entregarme en bandeja al más allá, con los ojos cerrados y en la misma posición en que más rato me pondrían en el ataúd.

Gracias a Dios que nadie escuchó mi grito desesperanzado. Lo cierto es que volví a dormirme. No tenía la certeza de despertar, pero por suerte que sí lo hice. Cuando despierto y no sé si lo ocurrido fue un sueño al más puro estilo Donnie Darko o si realmente algo hizo retumbar mi pieza como una explosión minera.

Me alegró mucho saber que lo ocurrido no tuvo nada que ver con algo parasicológico ni con un caos producto de una mala pasada de la naturaleza. Pasó que hace como una semana, la Coca Burnier me regaló uno de sus cuadros. Ansioso, como siempre al recibir uno de estos agasajos de los amigos artistas, decidí descolgar una pequeña cruz de madera que no sé por qué estaba en mi cuarto. La retiré y en el pequeño clavo, casi tan delgado como un clip, colgué la pesada obra artística que debe bordear un kilo.

En la noche el pseudo alfiler cedió e hizo que la pintura cayera arriba de mi velador de madera lo que explicaría tamaño ruido. Ese día anduve ultra espirituado hasta que compartí el terror vivido con mi familia y a algunos amigos.

pd: El de la fotografía es el cuadro el cual me asusta no sólo al verlo, si no también cuando cae en mi velador

martes, febrero 20, 2007

 

Feliz Año del Cerdo. Bienvenidos nuevos tiempos


Las grandes dudas surgen en los momentos precisos. Cuando la realidad te enseña, cuando se muestra en todo su esplendor y tú estás abierto para recibir lo que venga, entonces surgen: cómo escribir. ¿De lado, de cabeza, en cuclillas, cóoooomo?

Las distintas teorías dictan que hay muchas maneras de hacerlo. La realidad me ha enseñado dos. Obvio que hay más, pero el debate practico en donde estoy se ha centrado en si cuestionar demasiado al personaje, intentar colocarlo frente a su realidad más cruda y desnudarlo descarnadamente, sin piedad, sin humanismo y lo que es peor, sin descubrir su esencia.

Hay otra forma: escarbar, quedarse pegado en la niñez, conocer sus miedos, traumas, trancas, taras, trabas, oir su aliento y conocer su entorno: su desorden, olores, ritmos, gritos a lo lejos y teteras que hierven a mil. Comprender su papel en la población, en su entorno, en su familia y en su propio cuerpo.

Opto por esta última, seguramente es más dificil porque requiere más tiempo, internarse más en el universo paralelo del entrevistado. Pero un perfil humano es mucho más que una noticia momentanea y vacía. Una historia, una realidad, un ser, una serpiente urbana o rural que se arrastra por miles de rincones.

Porque la soledad, los momentos, los amigos, el pasado y su más estricta cotidianeidad conforman la realidad más suprema que podemos conocer de cualquiera de nosotros. Brindo por las personas que le han dado vida a la historia, por los olvidados y por los que no son más que huesitos. Brindo por todos ellos y su juventud.

Después de brindar este agradecimiento a las personas que hacen posible que sea entretenido escribir, brindo por el año del cerdo que recien comienza.

Brindo con agua a todo esto, pero brindo igual. Con té rojo o té verde , café y un cigarro prendido, saludo a los nuevos tiempos. Momentos que serán opacados en pocos años más cuando la Tierra ya no nos resista más , pero espero ser muy viejo para mamarmelos.

Felicidades a todos los humanos. El año del cerdo será un periodo increíble en el cual todos creceremos.

lunes, octubre 23, 2006

 

Feliz Cumpleaños Maida!

Sólo una cosa muy importante me iba hacer escribir acá, ya que sea lo que sea, hará que el homenaje de la Maida pase a un segundo lugar. Ese día llegó y es su cumpleaños. Mañana se cumplen 25 años desde que esta chica con facha de princesa rusa y personalidad de agente de la CIA llegó a este planeta, a este país, a esta ciudad, a esta familia...

Han pasado 110 días desde que sus ojos se cerraron para siempre. Sin embargo, aún cuando llego por las noches, y paso por su pieza - que se conserva casi intacta a excepción de los artículos que la hacían parecer más clínica que pieza-, y veo la luz prendida, la misma de su velador que utilizaba para leer las miles de pagínas que devoró durante su enfermedad y durante sus días de bienestar, pienso que está ahí, y me da un impulso por saludarla: "Hey Maida, qué lees, qué haces....". Por suerte que no alcanzo a decir eso, ya que aún la memoria me funciona bien y el Alzheimer todavía no se manifiesta, entonces una que otra sinapsis cerebral me recuerda que la Maida ya no está ahí, que la enterramos una tarde preciosa del 6 de julio.

Desde entonces, ruego y me concentro para soñar con ella. He escuchado de varias personas afortunadas que requete juran que ha aparecido en sus sueños, que la han visto, que les ha dicho cosas, que se ve mejor que nunca, que hasta parece angelito. Entonces, por las noches, intento concentrarme y prometerme que esta vez sí, que esta noche se me aparece en el mundo de Morfeo y que me dirá todo lo que teníamos pendiente. Nada de nada.

Entonces intento sentirla, intento percibirla que me acompaña cada vez que voy en el mítico Peugeot gris de los hermanos Encina, que por lo demás recibió una "tremenda herencia" de la chiquilla en cuestión. Simplemente no sé como funciona ese auto aún, pero la cosa que cuando voy conduciendolo solo, trato de imaginarme que ella va como copiloto, o por lo menos en el asiento de atrás y que por ende ya no voy tan solo. Mucho desgaste para tratar de percibir algo que no hay ahí.

Entonces mucho desgaste tratando de sentir cosas que no hay, hacer dobles lecturas de realidades que lamentablemente son como son o al menos no son como uno quisiera, y pam, me acuerdo de los recuerdos. No sé porque los recuerdos están tan subvalorados, o al menos yo he actuado así. Como tratando de recibir mensajes parasicológicos e intentando situar mi mente en otra dimensión, no logró hacer una fácil revisión, y entonces ahí si que aparece ella.

Porque está en la mayoría de mis recuerdos. Porque por la diferencia de edad que teníamos - yo nací en febrero del 78 y ella en octubre del 81-, me acuerdo perfectamente desde el primer día que la vi, entonces me doy cuenta que no debo intentar agotar mis energías en tonteras. Si una buena noche ella quiere meterme susto y mover mis frazadas, o hacer que las hojas del diario que estoy leyendo agarren vida propia y comiencen a asfixiarme, eso es cosa de ella.

Debo aprender a rescatar los momentos más bellos que están depositados en mí, porque sé que hay millones y preciosos, y que si lograra enfocar toda esa energía acumulada de pensamientos y lograra canalizarlos hacia una sóla cosa sería realmente capaz de mover la Cordillera de los Andes con sólo un escupitajo.

Hay Maida, me complico tanto por pavadas. Cómo recordarte, cómo sentirte viva si estás muerta, cómo percibir tu aura espiritual si es que simplemente no la siento. No, no debo ser tan rebuscado. Por mientras debo unirme a la única realidad tangible que nos une: mis recuerdos.

Verte en todas las edades, en todos los momentos, en todos los lugares, con todas tus amigas, con toda nuestra familia, es algo que sí hoy puedo hacer. Sólo basta concentrarme, 1,2,3, y vuelvo a cualquier momento de tu vida.

jueves, julio 06, 2006

 

Maida Encina ( 24 octubre 1981 - 4 de julio 2006)




Maida linda. Finalmente descansas como te mereces. Ya no tendrás que volver a someterte a dolorosos tratamientos, no recibirás más quimioterapias ni se te caerá el pelo. Terminaron las operaciones, la morfina, los parches para el dolor, terminaron tus lágrimas solitarias por la noche para no estorbar a nadie, y terminó esa angustia que agitaba tu corazón respecto al futuro
Siento no ser nadie para entender todo lo que ocurrió dentrote tu corazón y de tú espíritu esta última década. Sin duda, la pesada carga que te tocó llevar tiene un sentido y que necesariamente no tiene por qué ser tan claro hoy en día. Sin embargo, si comienzo a escarbar en lo que aprendí de ti, veo antes que nada el espíritu de lucha, de fuerza y de guerrera que eras.

Fuiste, según los doctores, la paciente con Sarcoma Sinovial que lejos más duró, es decir las pocas otras personas que le decretaron lo mismo, murieron al poco tiempo, en cambio tú, frente a uno de los diagnósticos más feroces de la medicina, diste una pelea tan enorme, que cada vez que estabas bien, todos decíamos, parece que la Maida saldrá adelante, que esta vez se la ganó.

Y es que todos decían, pucha qué es fuerte la Maida, pucha qué es valiente… Es una mujer de hierro, pero algunos pocos supimos lo frágil que eras por dentro. Claro, para no hacer sufrir a los papás, intentabas dar una imagen de que todo estaba bien, que aún podías soportar más dolor, pero en lo más oculto de tu intimidad sentías el temor natural que siente una niña frente a lo desconocido.


Finalmente la enfermedad se hizo parte de tu vida, y mientras algunos de tus parientes y amigos nos quejábamos por qué a nuestra hermana, por qué a nuestra amiga, tú, con una indudable procesión interna, te mantenías estoica con esa sonrisa tan característica y convertías el peor ambiente entre cables y máquinas, en la mejor conversación.

Cuando tu fortaleza física desapareció y no podías valértela por ti misma para nada, tu papá y tú mamá se convirtieron en tus brazos, en tus manos, en tus piernas y en tu boca, puesto que además de que hicieron mil veces más lo humanamente posible para salvarte a través de la medicina, hicieron aún mucho más para que tú existencia fuera lo más normal, entretenida, alegre y sana posible.

Cómo olvidar tus experiencias, cuando llegabas de los innumerables viajes a Houston y Nueva York, hablabas de los geniales musicales que asististe o sobre los espectaculares y deliciosos restoranes que los papás te llevaban, luego de tu mejoría de una tremenda operación o un delicado tratamiento. Claro, y es que tú ojo crítico y fino era capaz de desprenderse de las dantescas escenas vividas en el hospital Anderson y preferían posarse en lo más bello del arte.

No poca veces los doctores dijeron que te quedaba poco tiempo de vida, entonces afloraba la Maida mágica, y aparecían esos momentos de alegría, de satisfacción, de autonomía, en que te codeabas en libertad con la realidad, parecía que estabas sana y entonces te enfrentabas al mundo como una más. Fue así como entraste a teatro y cine, dos carreras que pese no pudiste terminar como corresponde, dejaste profundas huellas entre tus pares, que te llegaron a querer, respetar y admirar.

En algún lugar del mundo hay una cinta con tu cortometraje. Jamás quisiste hacer demasiada gala de él, ya que tu pudor y autoexigencia te hacían sentir que no era perfecto, y que por ende, mejor que no lo vieran. Sin embargo, los pocos que lo vimos quedamos asombrados ante ese trabajo que era un fiel reflejo de tu sensibilidad, de tus sueños, de tu capacidad de trabajo y tu finura, ese corto, no es otra cosa que una joya del cine, y si bien es posible que todavía permanezca guardado en algún rincón, en el momento preciso será aplaudido por los más grandes del séptimo arte.

Llevaste una vida quitada de bulla, en silencio, te daba monos la vida social, y aún cuando gozabas de buena salud para salir y divertirte preferías panoramas más culturales o amenas conversaciones con tus grandes amigas. Pues si bien no eras de tener miles de amistades, tenías un buen grupo en que explotaban la fraternidad como nadie.

Tú y tus amigas, especialmente la Sole, la Paula, la Valen y la jovencits como dulcemente llamabas a la Caro Nicoletti nos dieron un verdadero ejemplo de lo que es la amistad. Nos enseñaron que es mucho más que salir juntos de fiesta, que la verdadera amistad se vive sobre todo en las malas, y pese a que muchas veces no podías ni hablar, ahí estaban ellas, haciéndote cariño en tus preciosas manos, acompañándote en las solitarias noches de clínica o simplemente compartiendo el silencio.

Gracias Maida por enseñarnos que se puede ser ejemplo de vida para miles de personas sin que sea necesario ser un figurón. Tú, casi siempre en tu pieza, viendo la mejor película, hablando por teléfono con alguna de tus amigas pichas, leyendo, o escribiendo, tenías un mundo propio que no requería de gran infraestructura, pues lo más importante estaba en tu alma y en tu mente.

Yo creo que no eras consciente de que muchas personas, varias sin conocerte, sabían cada detalle de lo que te sucedía, y no es que hayan sentido pena por la niñita con cáncer. No. Ocurrió simplemente porque se corrió la voz que había una niña enferma, que a veces mostraba síntomas de mejoría, pero que siempre un diagnóstico peor le enturbiaba su destino, pero ella, con una feminidad, dignidad y tranquilidad, volvía a pararse cada vez, transformándose en un verdadero icono frente a lo idiota que somos algunos que nos preocupamos con cosas extremadamente superficiales.

Obviamente, ante tu vida y tu partida surgen muchos por qué. Yo simplemente me pregunto qué puedo hacer para lograr la mitad de tus valores y cualidades, y también espero que todos nosotros nos preguntemos lo mismo, ya que si comenzamos a seguir a los líderes positivos, quizás no tan llamativos, en vez de aquellos líderes que nos ofrece la televisión, este mundo sería muchísimo mejor.

Reconozco que debo filtrar muchos recuerdos, muchas sensaciones, muchos olores, colores, pero cuando cierro los ojos veo a una Maida mágica que se fue en paz, rodeada de sus seres queridos, tan generosa que permitió que muchos de nosotros pudiéramos darle el último adiós, y por sobre todo que no nos paró de sorprender hasta el último minuto, cuando en sus último estado de consciencia narró con claridad cómo veía a la tía Soledad y al tata Hugo que venían a recibirla en un lugar maravilloso.

Gracias Magdalena por entregarle un shock energético a nuestra abuela, quien con varios problemas propios de su edad, sintió la conexión espiritual que existe entre ustedes, y recibió con la mayor sabiduría la enseñanza de que aún tiene deberes en la tierra, como por ejemplo cuidar y velar por su ya crecidita, pero siempre frágil, hija Ana María.

Y del mundo que tenían con el papá, ni hablar, simplemente imposible entrar en ese universo de extraños lenguajes, juegos, canciones, caras, miradas y gestos que ocurrían cuando ustedes dos estaban juntos. “La pobre Melen” se masificó un poco, pero fue tan sólo una pequeña parte de un mundo desconocido, incluso para mí.

Imposible escribir estas palabras sin hablar de tu adoración por Martín, aquel sobrino, que pese a que pudiste compartir poco en sus primeras etapas, quisiste tanto, que sabías de memoria lo que le ocurría en Barcelona, y que cuando llegó adelantado por tu estado de salud, gracias a la generosidad de Jorge Andrés y la Trini, no cabías más en felicidad pese a que apenas podías abrazarlo.

Porque los grandes no mueren, porque los grandes se convierten en inspiradores del arte verdadero, porque el carisma no se acaba en un suspiro y el que siembra de la manera correcta cosecha lentamente pero con frutos sanos y deliciosos, Maida, acá al darte el último adiós, frente a la Anita tu hermana que estalla en lágrimas y que te adoraba en silencio, tú abuela, tíos, tías, primos, amigos y amigas, te informo que me siento partícipe de una vida excepcional y que estoy seguro que más allá del dolor que sentimos en estos momentos, tú ejemplo nos traerá paz, unidad y esperanza.

Gracias Maida por juzgarme como nadie, por ser tan estricta y por no caer en la falsa compasión, me enseñaste que si vamos a vivir en esta tierra no es para andarse con chicas, que si hay talentos hay que explotarlos al máximo, y que la cobardía es el peor amigo para la felicidad.

Te Adoro


(Discurso pronunciado el 6 de julio del 2006 en el Cementerio Parque del Recuerdo el día de su entierro)

viernes, abril 21, 2006

 

Cumpleaños


Han pasado dos años y unos pocos días en que dejé de ser el Raimundo reventado-repelente-vomítivo-esquizoide y siempre arriba del balón chiquillo. Tiempo más que suficiente para llevar a cabo mi propia transición democrática y elegir desde la nada qué quiero ser.
Obviamente no puedo desligarme de mi pasado en que las noches de alcohol y drogas eran pan da cada día, en que no conocía el amor propio y todo era dispersión y azar. Cada vez que recuerdo aquellos momentos empañados de carencia de valores, de cariños y de lejanía con la realidad, refuerzo el Raimundo que quiero ser.
Es bastante fascinante la sensación de "venir de vuelta", y ver cómo en mis 28 años he conocido el lado oscuro de la fuerza: encierro total, accidentes, violencia, sobredósis, angustia, miedo, dolor, alejamiento de mí mismo. Siento que si no morí en aquellas noches de paranoia, además de por tener un angel guardián ultra eficiente, fue porque así era mi destino: conocer el lado negro de la vida para luego soplar con la tormenta hacia un descubrimiento de mi ser y de las posibilidades que me ofrece la vida, que por una suerte merecida o no, son muchas, bellas y quizás demasiado satisfactorias.
Camino hacia una profesión, hacia una autonomía, hacia un destino que he decidido forjar, con una gran mochila que son todos mis días vividos, pero veo una luz maravillosa que se acerca día a día. Me encanta ser yo, ni más ni menos, no podría olvidar nada de lo bueno ni lo malo que hehecho, si lo hiciera perdería mi identidad, y es lo que menos quiero perder por estos días.
Aprendí a que la gente puede dudar de mí, tengo un historial que podría avalar desconfianza, pero la maravilla es que no me enrrollo con eso, porque descubrí que la confianza en uno mismo es lo más importante, y siento que ya es parte de cada paso que doy. Podré titubear, podré hacer las cosas no 100% perfectas, pero eso no vale comparado con lo renacido que me siento. La vida me dio una nueva oportunidad y no la despilfarraré porque huelo demasiado amor, demasiado triunfo y demasiado bienestar, incluso en Santiago: una ciudad que huele a caca.

jueves, marzo 30, 2006

 

Drugstore


Bien concentrado prendo un cigarro. El humo se cuela por mi cuerpo y mi mirada se pierde en el horizonte empedrado del Drugstore. El aire entabaquizado ingresa minusculamente por los poros y me doy cuenta que los muros se desarman como cae un castillo de arena matinal.El fuego no se aleja de mi sangre y los libros que permanecían callados empiezan a gritar sus textos en forma de infierno. La feroz violencia con que me gritan contrasta con lo que sucede en el interior: una esclavitud fundada en la carencia narrativa que pudo ser y un par de pulmones transformados en salchichas quemadas que se arrastran por el suelo implorando piedad. Dos. Tres. Cuatro. Millones de partículas susurran por el viento que algo anda mal en la galaxia, y sin embargo ni el Mossad es capaz de hacer algo eficaz. Aparece uno que otro espíritu perdido y me niego a recibirlos, no son para mí. Cierro los ojos y me traen la cuenta: $900.

jueves, marzo 09, 2006

 

RECOMPENSA


Se busca a esta chica. ¿ Quién la conoce? ¿Quién sabe de ella? Pese a que tiene demasiados lunares, cara de gato y ojos de buey, se le requiere urgentemente. La última vez que se le vio fue en el pasado, pero se le acusa de haber hecho presente un usurpamiento en el pasado. Creo que no ha nacido, pero los registros dicen que por 1975 falleció. No vi en las cruces del Mercurio, ni la vi en las lápidas del General. No estaba en el parque esperando ni tampoco se le vio cruzar la calle.

Ofrezco enorme recompensa a quién me diga cuándo nacerá. ¿ En qué sala de partos debo recogerla? ¿Murió? ¿Vive? ¿Vivirá? Quizás nunca exista ni nunca existirá, pero aquí me quedo yo esperando para saber qué miran sus ojos blanco y negro.

jueves, diciembre 29, 2005

 

Narizotron






Una Navidad. Una familia. Una abuela que no se deja fotografiar y mucha comida rica. Una historia, una tradición, para Maxito es su segunda navidad, para Sebastián su número 32. Para mí la 27. No importa, cuando esta familia se reúne siempre surge un tema: La Nariz. ¿ Por qué será? Vea las fotos.

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